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Neurocosmética: la “cosmética de la felicidad”

Despertar sensaciones y conectar con las emociones y el estado de ánimo para producir bienestar, y con ello potenciar la salud y la belleza de la piel, es el objetivo que persigue la neurocosmética, también conocida como “cosmética del bienestar o la felicidad”.
 

NEUROTRASMISORES 

Hay una estrecha relación entre el cerebro y la piel. Existen unos compuestos químicos, denominados neurotransmisores, que tienen como función la transmisión de la información a lo largo del tejido nervioso. La neurología cutánea influye en aspectos estéticos tan importantes para la cosmética como la sequedad y sensibilidad, el fotoenvejecimiento, arrugas, pigmentación, la celulitis, el exceso de sebo, etc.

Al ser la piel un espejo de nuestro estado de ánimo mental y emocional, si conseguimos estimular el cerebro y mandarle señales de alegría y euforia, éste producirá endorfinas, unos de estos neurotrasmisores, que provocan un efecto analgésico y de sensación de bienestar.
 

Neuro-Activos de origen natural
 
La estimulación del sistema nervioso central se consigue trabajando en la textura, los aromas, el color y la aplicación de los cosméticos, por ello es importante contar con principios activos que trabajen es esta dirección:

Alfa Bisabolol, aceite esencial de la flor de manzanilla, con propiedades calmantes y antiinflamatorias. La piel del contorno de ojos, por ejemplo, es muy sensible y delicada y necesita un cuidado especial, por ello el Bisabolol es un principio activo muy utilizado en productos específicos para esta zona del rostro, como algunos desmaquillantes.

El jugo de naranja tiene numerosos nutrientes y minerales en su interior. Su delicioso y estimulante aroma aporta además una sensación de frescor y bienestar que ayuda a potenciar el efecto positivo del cosmético en la piel.

Extracto de Té Verde. Contiene polifenoles que presentan actividad sobre los neuroreceptores de las células de la piel y ayudan a su proceso de regeneración.

Es un activo perfectamente indicado para tratamientos de las pieles con más necesidades ya que actúa como un potente antioxidante y regenerador que previene el envejecimiento prematuro de la piel.

Estos son sólo tres ejemplos de principios neuro-activos naturales, a los que podríamos añadir extractos de algas, de garcinia, el aloe vera, la manteca de karité o el aceite de rosa mosqueta, entre otros muchos.

 

Principios que estimulan los sentidos, por su textura y su fragancia, y que penetran en la piel y activan o inhiben los neurotrasmisores que conectan con la actividad cerebral potenciando así su acción positiva: quemagrasas, antienvejecimiento, eliminción de toxinas, renovación celular, calmante, etc.

Se recomienda la aplicación de los cosméticos al final de la tarde, cuando el cuerpo y la mente han desconectado del trabajo y de los quehaceres diarios, en un ambiente tranquilo y relajado, sin estrés, que hará que los efectos positivos en la piel se multipliquen.

 

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