Como Tomar Enzimas Digestivas y Probióticos ¿Juntos?

He tenido problemas en el estómago, me hincho, tengo gases, a veces dolores… Unos me dicen que debo tomar probióticos y otros que debo tomar enzimas digestivas. Así que he consultado en profundidad y he llegado a conocer cuál es su diferencia.

Los probióticos son bacterias vivas y buenas que viven en nuestro intestino, están relacionados con la salud intestinal, inmune y cerebral, entre otros. Mientras que las enzimas digestivas son proteínas creadas por el cuerpo para romper los alimentos y asimilar mejor los nutrientes.

Es crucial conocer cómo funcionan ambos para tomar el mejor beneficio posible y que la salud intestinal se vea mejorada y prolongada. Vamos a ver cada tipo y cómo tomar enzimas digestivas y probióticos adecuadamente.

Tomar probióticos mejora la salud intestinal, frena el envejecimiento del cuerpo y mejora el bienestar general.

¿Qué diferencia hay entre enzimas digestivas y probióticos?

Mucha gente las confunde, a mí me ha pasado y por eso entiendo que hayas llegado hasta aquí. Veamos cada uno.

¿Qué son las enzimas digestivas?

Las enzimas digestivas, a diferencia de los probióticos, no son microorganismos vivos que habitan en nuestro intestino, sino más bien un elemento que produce nuestro cuerpo y lo distribuye el páncreas para digerir de manera correcta ciertos alimentos.

Aunque sean cosas diferentes, las enzimas y los probióticos trabajan juntos por mejorar la salud intestinal y la calidad de vida en general. Descubre los probióticos lactobacillus a un precio único.

¿Para qué sirven las enzimas digestivas?

Las hay de diversas índoles, pero las enzimas digestivas similares más famosas son y al igual que las mejores enzimas digestivas son:

  • La lactasa: Que ayuda a digerir la lactosa; tan famosa por la falta de la misma conforme vamos creciendo y que produce esas intolerancias a la lactosa.
  • La sacarasa: que es la encargada de romper la sacarosa en glucosa y fructosa.
  • Amilasa: que digiere los carbohidratos
  • Lipasa: Que rompe las grasas
  • Proteasa: encargada de digerir las proteínas.

Como ves, son elementos que ayudan a extraer todo lo bueno de los alimentos y que no nos sienten mal a nivel digestivo.

💡Nota útil: Entre los beneficios de las enzimas digestivas están el de mejorar la digestión, absorber más nutrientes y asimilar mejor la lactosa y las proteínas entre otros. Pero la base sobre la que trabajan la marcan los probióticos. Échale un ojo nuestra fórmula probiótica, ya que no cuenta con los efectos secundarios de tomar enzimas digestivas al ser microorganismos naturales que mejoran la actividad de estas.

Por otro lado, los probióticos los obtenemos del exterior. Son bacterias que viven en nuestro intestino y que los obtenemos a través de la alimentación, el ambiente en el que vivimos, y muchos otros factores.

Su función va más allá de procesar los nutrientes y dejar pasar las toxinas. Son capaces de distribuir al cuerpo esas sustancias y, por tanto, tener un impacto directo en nuestra salud inmune, en la piel, incluso en nuestra claridad mental, emociones y demás.

Tener una flora intestinal balanceada es crucial para la salud y la ralentización del envejecimiento del cuerpo en el largo plazo.

¿Síntomas de la falta de enzimas digestivas y probióticos?

Como has visto son cosas diferentes, pero hacen cosas parecidas. Si bien es cierto que las enzimas actúan a nivel digestivo exclusivamente, la falta de las mismas tienen unos síntomas muy parecidos a la falta de probióticos.

Esto es porque ambos se dedican al procesamiento de los alimentos y, por tanto, determinan la cantidad de nutrientes y toxinas que pasan a nuestro cuerpo.

He escrito un superartículo sobre los síntomas de la falta de probióticos que puedes leer aquí.

Pero como resumen deberás saber que tanto la falta de enzimas como la de probióticos tienen síntomas como:

  • Gases e hinchazones: Los gases son el síntoma más comun de una falta de probioticos y enzimas. Si quieres conocer más cómo los probióticos pueden ayudar con los gases e hinchazones, te dejo este artículo por aquí.
  • Digestiones pesadas: No procesar bien los alimentos, tardar mucho o sentirse pesado es un síntoma muy común.
  • Cansancio y Fatiga: Igualmente, cuando no absorbemos los nutrientes y dejamos pasar a nuestro sistema los tóxicos es común sufrir de cansancio y fatiga constantemente.
  • Dolor estomacal: Al poco rato de comer te duele la barriga o en la parte inferior abdominal.
  • Diarrea: Tras las comidas no te queda otra que ir al baño. Esto es frustrante, así que te dejo un artículo que escribí sobre la diarrea y los probióticos para que sepas que debes hacer.
  • Estreñimiento: el estreñimiento crónico acecha cada vez a más gente, mira como solucionarlo aquí.
  • Intolerancias alimenticias: Si durante un periodo de tiempo medio y largo has tenido una flora intestinal desbalanceada o falta de enzimas puedes desarrollar intolerancias alimentarias. Mira este artículo.
  • Sistema inmune bajo: Si te resfrías con facilidad puede ser síntoma de no estar procesando bien los alimentos.
  • Piel apagada: La piel forma parte de nuestro sistema inmune, es la primera barrera contra los agentes externos. Una mala asimilación de los nutrientes aecta a la piel; aquí te explico más sobre el efecto de los probióticos en la piel.

No tienes por qué sufrir todos los síntomas, sino más bien uno o dos para darte cuenta de que posiblemente tienes una falta de enzimas o de probióticos.

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Deja de sufrir los síntomas de una flora intestinal desbalanceada y disfruta de una mejor calidad de vida con enzimas digestivas con probióticos y prebióticos intestinales.

¿Cómo saber si tengo que tomar probióticos o enzimas?

Si bien es cierto que los síntomas son muy similares, las afecciones que producen la falta de probióticos o la falta de enzimas digestivas pueden varias un poco.

Como norma general, debes tomar enzimas digestivas en el caso de sufrir una intolerancia a algún alimento en específico o si tienes alguna afección relacionada con el páncreas. Mientras que es recomendable tomar probióticos en caso de sufrir Colon Irritable, SIBO u otros tipos de desbalances en la flora intestinal.

Para ser más específicos, las encimas digestivas suelen estar relacionadas con la intolerancia a la Lactosa, a los productos Lácteos y a las Legumbres; al igual que con una insuficiencia pancreática. Incluso una intolerancia al gluten (que no es lo mismo que ser celíaco).

La falta de enzimas es más fácil de identificar dado que está muy relacionada con un alimento. Si al beber solo leche es cuando te inflas, tienes gases o te encuentras mal, es más probable que sea la falta de enzimas (aunque mejor dejarle ese criterio a un especialista).

Mientras que para identificar la falta de probióticos suele ser algo más genérico. La microbiota puede afectar en muchas áreas de nuestro cuerpo; no solo comiendo determinados alimentos, sino también a través del estrés y otras causas.

Conoce el efecto de los probióticos en las intolerancias alimenticias aquí.

Entre las afecciones que pueden ayudar a identificarlo están: el síndrome del colon irritable, SIBO, la enfermedad de Crohn o colitis; Desbalances asociados a un tratamiento con antibióticos, la permeabilidad intestinal, etc.

Lo más recomendable siempre es visitar a un especialista que nos guíe en todo el proceso.

¿Qué pasa si no tomo enzimas o probióticos?

Realmente en la mayoría de los casos si sufres uno de estos síntomas y no tomas acción no van a mejorar pero tampoco empeorar. Simplemente, seguirás sufriendo cada vez que comas algo que no debas.

En ciertos casos, puede ir a más y desencadenar intolerancias que te pueden acompañar en el largo plazo e incluso alguna enfermedad como las mencionadas anteriormente. No son la mayoría, ni es la causa principal, pero es digno de mención.

Mi recomendación, y lo que a mí personalmente me ha funcionado, es:

  1. Hacer un detox: Trata de estar una semana o dos con un tránsito intestinal regular y comer alimentos que sepas que no te sientan mal. Tras estas 2 semanas tu flora y tu intestino habrá “descansado” y se habrán limpiado y estarán listos para recibir más tipo de comida.
  2. Identifica esos alimentos que te sientan mal muy poco a poco. Por ejemplo, si quieres descubrir como te sienta la digestive enzyme de la lactosa, lo que haría sería el primer día tomarme medio yogur y ver como me sienta, si no siento nada o son solo gases, al día siguiente me tomaría un yogur entero y al tercer día también. Anotaría del 1 al 10 mi reacción y volvería a dejar una semana a mi colon descansar.
  3. Repite este proceso con varios grupos de alimentos y rankealos según te sientan de una manera u otra.
  4. Cuando ya te vas conociendo podrás determinar si necesitas una enzima digestiva en particular o si, por el contrario, necesitas tomar probióticos.

OJO, las enzimas y los probióticos no son excluyentes el uno del otro y se pueden tomar ambos, ya que son elementos naturales y que ya habitan en nuestro cuerpo.

De hecho, tomar probióticos por naturaleza, sin tener ninguna dolencia, es bueno para mejorar la salud en general, ralentizar el envejecimiento por dentro y por fuera y mejorar la respuesta inmune.

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